martes, 24 de marzo de 2009

Anna Ajatova

SIEMPRE SERÁS...
Siempre estás misterioso y nuevo
y te obedezco cada día más.
Pero tu amor es como una prueba
de fuego y hierro, mi amigo cruel.
Me prohibes cantar y sonreír
y hace tiempo que no rezo ya.
¡Yo sólo quiero que no nos separemos:
lo demás es igual!
Así vivo, ajena a la tierra y a los cielos,
y ya no canto más,
como si infierno y paraíso no existieran
para mi alma ya.

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