martes, 24 de marzo de 2009

Farkas

Melancolía de Budapest

El polvo de la tristeza llena los poros de Budapest y los muros amarillos, pálidos e incestuosos de los Hapsburg,están manchados para siempre de las lágrimas acumuladas por los planes quinquenales.En la parada del autobús, el sofocante anochecer cae sobre cuerpos inclinados por el peso de años de espera de autobuses siempre repletos y siempre tarde.
En su nueva libertad se apilan y aparentan que no ven a los cabezas rapadas, que golpean a un gitano viejo,en nombre de la nueva Hungría.
Estoy mirando con ojos aterrados.Estoy contento de no ser de aquí.¿Pero, si no soy yo, entonces quién? ¿Y si no ahora, entonces cuándo?
Ésa es la malancolía.

1 comentario:

  1. No tengo que decirte que estoy encantada de que que vuelvas a escribir o transcribir.
    Lo importante es leerte además de escucharte pun.

    Ni un beso, no.

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